Mundo ficciónIniciar sesiónUn sonriente hombre se nos acercó saludó a James y a Leticia.
— Quién diría que te casarías con la matadilla. — Vi a Leticia sonreír, y a James tensar sus músculos.
— Leticia y yo, no estamos, casados. — dijo finalmente James. — Mi esposa es Emma. — Me señaló.
— Lo siento señora.







