Moira lanzó un gran suspiro y miró a la carta de Hillary una vez más.
La verdad una parte muy grande de ella no quería ni siquiera considerar el leerla, pero…
Su hija se la había dado, y nunca se atrevería a ser una cobarde si es que se trataba de sus niñas. De hecho, jamás lo había sido, al menos en lo que podía recordar, pero su corazón estaba demasiado destrozado para soportar otra puñalada. Y aun así, si era por su Lutxi, estaba dispuesta.
Tomó aire y abrió la carta de Hillary, mirando uno