Mientras los adultos hablaban, los niños salieron corriendo al patio. Los dos más pequeños que eran casi bebés de inmediato comenzaron a correr por todas partes y los grandes, incluida Lutxi, se sentaron cerca de un árbol.
—¿Así que tú eres Lutxi? —Su primo Ricky la miró con curiosidad—. Creí que eras más pequeña… ¿no tenías cuatro años?
—¡Claro que no! —Le frunció el ceño—. Tengo seis y medio —aseguró muy orgullosa—. Soy niña grande.
—¡Es un placer conocerte! —De pronto un niño muy alto se l