Izan
Había llegado el gran momento y mentiría si dijera que no estaba nervioso pero no había vuelta atrás,llevaba esperando por esto desde la primera vez que vi a mi pequeño clon.
—Ven, Zacky, vamos a sentarnos —mi hijo frunció el ceño tal como lo hacía yo y se sentó en el sofá.Yelena se sentó a su lado y yo enfrente en un sillón.
—¿Pasa algo malo? —el pequeño parecía angustiado.
—No, campeón, solo tenemos que contarte algo.Quiero que sepas que tanto tu madre como yo te queremos muchísimo y qué