Yelena
Le di un sorbo a mi capuchino y me dispuse a enfrentar lo que fuera que tenía que decirme Jason.
—Tú dirás.
—Yelena, quería que supieras que toda la manada estaba deseando que Izan te encontrara, que encontrara a nuestra Luna —me sorprendieron sus palabras.
—¿En serio?
—La manada lleva muchos años sin tener una Luna e Izan te necesita
—Puede que la manada se alegre de tenerme aquí pero no el Alfa —me reí sin gracia.
—Él también pero aún no lo asimila.
—¡Jason él me compró! —sin q