Era un viaje agotador, aún se encontraban en verano y el sol brilla con intensidad sobre sus cabezas. Llevaban caminando sin descanso por dos días, el ambiente se sentía pesado y los ánimos de caían con cada paso que daban.
La respiración de los Lucien era agitada y entrecortada, con cada paso sentía como sus piernas estaban por fallar, pero no se atrevía a decir nada, sentir que en el momento en el que abriera la boca iba a cometer una gran equivocación, y ese sentimiento se veía acentuado po