Kerei miraba tristemente a su discípula, no sabía que estaba haciendo ella aquí, pero tampoco parecía estar aquí por voluntad propia, los ojos de Jean estaban en blanco, su cabello tenía un tono rojo brillante que nunca antes había visto en ella. Esa no era la dulce niña que él había criado.
La segunda banshee, ahora revelada como Jane, no reaccionó, se quedó quieta en su lugar, sin parpadear siquiera. Veía todo con una mirada vacía y distante, como si estuviera ahí y a la vez no.
—¿Jean? —Ker