Cuando pidió el beso, se sintió como un sueño. Pero no fue así. Le toqué la cara y era real.
Me acerqué, apoyé mi frente contra la suya y cerré los ojos. Nos quedamos así por un tiempo, escuchando nuestras respiraciones rápidas y el sonido de nuestros corazones latiendo.
“Te amo…” dijo Chain, con los ojos cerrados.
- Te amo… Y te amaré por siempre – dije, antes de separar nuestras frentes y tocar sus labios, sintiéndolos sin prisas.
Envolví mis brazos alrededor de la parte de atrás de su cuello