ALESSIO
—Ale, para ya. Ya es bebido demasiado, no podré llevarte hasta casa, así —expresó mi hermana con un tintineo en su voz.
No sabía si estaba enojada o triste, la verdad tampoco me importaba, solo quería beber y beber hasta no saber nada.
—Déjame —me queje cuando intentó arrebatarme la botella de whisky que estaba tratado de darle un sorbo. —¿Para eso me acompañaste, para venir de niñera? —me reí irónicamente. —Qué estupidez, mi hermanita cuidando de mí. Nunca pensé vivir para ver algo com