HOMBRE 3. Capítulo 34.
El río Neva, en San Petersburgo, aún estaba congelado casi en su totalidad. Al que consideraban la línea de vida de la ciudad, en algunas pocas zonas mostraba el recorrido del agua y en otras, su hielo quebradizo anunciaba la pronta llegada de días más cálidos.
Anna paseaba por su ribera empedrada en un tramo no muy lleno de visitantes. Abrahel había exigido que el encuentro se realizara en un sitio público, porque desconfiaba de Lilith, sin embargo, la demonio llevaba una hora de retraso y eso