HOMBRE 3. Capítulo 20.
Alexey estaba tan agotado, desnudo y vacío por dentro, que se sintió ínfimo, tan insignificante y torpe que le dio miedo mirarla a los ojos.
Hundió la cara en el cuello de ella para esconder su vulnerabilidad, sintiéndose a gusto por las caricias que la chica le prodigaba en la espalda.
—Te amo. Siempre te he amado —confesó Natasha, haciéndolo estremecer—. Desde que éramos unos niños ya te amaba, te veía como un rey hecho de oro que brillaba más que los demás y…
Sus palabras murieron porque él