HOMBRE 2. Capítulo 15.
Aquella casa estaba equipada con todo lo necesario. No poseía lujos excesivos, pero no le faltaba nada y ya eso, para Anna, que vivió en medio de carencias y sin poder apegarse a nada por las constantes mudanzas, era un derroche de ostentación.
Sin embargo, ella no podía dormir.
La cama le resultaba demasiado cómoda, la calefacción muy agradable y los aromas a madera y el sonido de un fuego crepitante de la chimenea eléctrica eran arrulladores, pero nada de eso la calmaba.
Tenía tallada en la m