Mi día transcurrió con normalidad. Estoy empezando a acoplarme a esta nueva vida y debo decir que es mucho mejor de lo que un día pude imaginar. Soñé tanto con ser un hombre del común, que la realidad supera cualquier sueño que pude tener. Se siente tan bien llevar una vida tranquila y sin estar alerta todo el tiempo. Por fin estoy donde realmente pertenezco.
Salí de mi salón en cuanto las clases finalizaron, encontrándome de camino a la sala de profesores a la nueva directora.
-¿Qué tal su día