Palabras...
Una semana y media había pasado ya desde aquel breve encuentro entre Miranda y Michelle y, por desgracia, en todo ese tiempo ella no había podido ni detenerse a ver la fachada de la universidad en la que su amado estudiaba; aunque de cuando en cuando, pasaba por ahí al dirigirse a la escuela, solo con la esperanza de volverse a ver.
Las evaluaciones, los proyectos y toda aquella presión que todo suponía para los estudiantes la absorbía. Su hora de almuerzo se vio reducida a 20 minutos por la ne