Sí bien las palabras de su madre le dolían y le habían afectado terriblemente, Miranda no permitiría a aquel dolor quedarse más tiempo de lo necesario. Pero antes de eso, incluso por las noches pensaba detenidamente en cuál de las tres categorías que su madre había mencionado, era la suya; sentía la seguridad de no ser una cobarde, pero las otras dos opciones la dejaban pensando.
Después de entender que sus pensamientos no se ordenarían sin un poco de ayuda, decidió hablarlo con Megan, tal vez