Dentro, el aún aturdido Luis se levantó del sofá para abrir la puerta. En cuanto giró el pomo, Hayden entró apartándolo con su gran cuerpo.
―¡Pero qué…! ―exclamó al ver al tipo grande que le sacaba al menos diez centímetros de alto, más fuerte que él, pese a que Luis se ejercitaba bastante.
―¡Violeta! ―gritó Hayden, enfurecido, con las aletas de su nariz expandiéndose y contrayéndose con cada respiración violenta.
Recorrió el departamento con grandes zancadas, con Luis detrás de él que no dejab