Estaba de cinco meses cuando pasó, mi vientre salía con fuerza y temí que buscaran también a mi bebé después, así que desistí de la denuncia, dejé todo en manos del abogado y no los miré por un segundo. Quizá fui ingenua, quizá las medidas y la orden de alejamiento del juez no sería suficiente, por eso quise mudarme.
Con Lucas las cosas iban bien, quiero decir, él se quedó conmigo en sus vacaciones, se plantó para pedir su divorcio, algo que fue más ágil. Al final, Georgia quedó como la víctima