―¡¿Te imaginas que pasaría si fueran más de tres?! ―exclamó excitada, con un gemido de exaltación que envió un estremecimiento a través de mi columna vertebral.
Así siguió por otra media hora, hasta que vio la hora y se levantó porque tenía que irse a dormir.
―Puedes quedarte dormida hasta la hora que quieras, hermanita. Creo que lo mejor es que te cuides desde ahora, así que debes dormir lo suficiente, alimentarte bien… bueno, eso último supongo que ya lo haces, de lo contrario… ―chasqueó la l