―¡Eres una pequeña mala! Ni siquiera he podido drenarte los pechos y ya te has corrido con tanta fuerza que hasta te desmayaste ―musitó con la voz gruesa, demoniaca, como si su tono profundo no perteneciera a este mundo y fuese hecho para inducir al pecado.
Gemí.
―Ahora tendré que cambiar de método… ―sopesó con una sonrisita―. ¿Lo sabes, pequeñita?, las tetas se derraman cuando hay estimulación sexual. Les pasa a muchas mujeres que lactan cuando intiman con sus maridos. Pero en tu caso, no tien