Mónica no podía pensar con claridad, las ideas se arremolinaban en su mente y la impulsaban cada vez a moverse con más premura, hasta que llegó a la cocina y, con desesperación, buscó algo fuera de lugar, algo que le indicara que no tenía razón para desconfiar de su Dan.
Observó alrededor con desesperación, cada vez respirando con más rapidez, hasta que, atraída por el bote de la basura, se acercó y sin pensar mucho, le quitó la tapadera, encontrándose con un bote de comprimidos sobre el resto