IKER
La observé mientras dormía, luego de marcarla cayó profundamente dormida y no me sorprendía. Habia escuchado que la marca provocaba eso y más ella que era buena para dormir, peor aún.
Observé su nariz pequeña, sus labios aún rojos por los besos y su respiración calmada.
–Es nuestra –Emir ronroneó mientras mis ojos caían en su cuello.
Donde mis dientes seguían frescos, su piel enrojecida y la marca aún sin tomar forma.
Con cuidado delineé uno de mis dedos por la curvatura de su cuello, su