IKER
Observé detenidamente a Olivia mientras la veía alejarse con rumbo al comedor con su gruñido retumbando en mi pecho, caminé intentando alcanzarla, pero una mano se aferró a mi muñeca deteniendome.
–No –la voz de mi tía Isabella me hizo gruñir ligeramente–. No la han marcado, ¿por qué?
La miré sin decir nada, porque no era de su jodida incumbencia antes de volver a mirar hacia donde se habia ido Olivia con intenciones de volver a seguirla.
–Está comenzando con su celo –dijo atrayendo mi ate