Parte II Capítulo 29. La condena
A la mañana siguiente el juicio continuó y el abogado defensor de París llamó a Emma a declarar. Por segundo día consecutivo ella presentó el juramento de decir la verdad y se sentó en el banco de los testigos. Se juró que esa vez no miraría a París ni una sola vez, no le daría el gusto de que viera más de su dolor, así que en ningún momento giró la cabeza hacia los acusados, su mirada se ancló en la de Alec hasta que el abogado habló, entonces quitó los ojos de Alec para posarlos en el abogado