Capítulo 64. Un sueño en la punta de los dedos.
―Quisiera pedirte perdón por las conclusiones apresuradas que saqué ayer cuando vine a visitarte, Emma me contó que estabas enferma y que Aristo vino a ayudarte.
Colin había aparecido en la tarde del siguiente día para disculparse por el mensaje que le envió
―Sí, es cierto ese fue el motivo por el cual Aristo estaba aquí, vino a ayudar.
―Me hubiese encantado que me llamaras a mí y no a él, yo hubiese estado contigo.
―Yo no llamé a Aristo, él me llamó para asegurarse de que había llegado bien,