Itzel y Teo se miraron a los ojos, compartiendo una sonrisa cómplice. La fiesta había sido un éxito, pero ambos sabían que era momento de retirarse. Sin decir adiós, se escabulleron entre la multitud, dejando atrás el bullicio y las risas.
A medida que caminaban, volviendo su mirada atrás asegurando que nadie los seguía, pero al volver su mirada adelante chocan con la presencia del poderoso León negro.
—¿Y para dónde van ustedes? —preguntó en un tono serio, pero claramente estaba jugándoles una