Después de una larga charla fuera, Teo e Itzel, deciden ingresar y tratar de resolver el inconveniente sucedido hace ya más de 15 años. Si bien Itha sabía que no sería nada fácil, estaba dispuesta a hacer entrar en razón a esos dos hombres orgullosos que eran la cabeza de cada manada.
La residencia de la manada Luna creciente estaba tensa, los guardias observando con recelo a Teo, el Alfa estrella.
No olvidaban los acontecimientos de años atrás, cuando algunos de ellos perdieron a sus cachorro