Tras dejar organizadas las rondas de vigilancia regresó con ella, y al llegar a su habitación la encontró sentada en la cama, no lloraba, pero sentía cuán triste estaba.
—Cariño.
—Lo siento, debería estar empacando, pero dejar este lugar es difícil.
Llevaba poco tiempo con Blaire, pero podía ver que era una criatura bastante práctica. La vida le daba golpe tras golpe, ahora debía abandonar su hogar, enfrentar un destino para el que no firmó, y en lugar de gritar o de llorar, solo se veía algo