Camus entró y miraba a Blaire como si tuviera dos cabezas. Ambas rieron ante cada una de sus expresiones faciales, porque de verdad que era hilarante.
—Le he prometido amor eterno y dudaba. Tú le hablas de que puede comer sin engordar y de lo bello que tienes el pelo y Chloe está lista para mí.
—Bueno, tu hermana me ha dicho algo más que eso, me habló de toda su historia y de evidentemente, todas las ventajas de la inmortalidad. Me gustaría ir a tu casa, Camus para poder seguir hablando.
—Así l