Los hermanos Dracul entraron a la iglesia, una vez que Lucifer anuló la magia del lugar. El ejecutor no destinó más que unos segundos en meter la mano en el pecho de la humana, luego la dejó en el suelo quemándose desde adentro.
Se inclinó sobre Blaire quien no se movía, solamente sus ojos parecían tener algún tipo de libertad de movimiento y notó que estaba molesta. Esperó ver miedo, pero su valiente ratoncilla se podía decir que estaba realmente cabreada, así que se volvió hacia Dragos.
—Repa