Alec guardó silencio unos minutos, ella necesitaba salir de esa especie de estado en el que estaba, Emi no era cauta ella simplemente parecía haber perdido sus emociones, iba como en automático lo que también era peligroso.
—Debes descansar, no me hagas tomar el control de tú cuerpo y forzarte.
—Acaba de amanecer.
—Y te escuché toda la noche, no dormiste mucho.
—¿Te puedes meter en mi mente?
—Si, es algo normal entre los nuestros.
—Pues no te quiero ahí, es mi sitio privado.
—¿Por qué