Justina Dracul era una mujer sumamente sensible, quizás otras parejas de vampiros fuesen fuertes, pero ella era una criatura delicada. Y Vlad, siempre procuraba que las emociones de su mujer fuesen estables. Sí, si debían ir a una guerra ella lucharía con fiereza, pero en casa, era distinta. El mundo la abrumaba.
—Mamá, por favor no llores, que ya sabes cómo se pone papá.
Vlad Dracul, el vampiro que amaba a su familia y se mantenía aparte, ese que evitaba tomar acciones en general porque su