Cuando llegó la hora de que Emi partiera el pastel, su madre se preparó para dar un discurso. De alguna forma Sofia, siempre se aseguraba de tener la última palabra. Aunque había un cambio, llevaba varios días sin ser cruel con ella, lo que la sorprendía. Emi no podía siquiera imaginar todo lo relacionado con la marca que le habían dejado Vlad y Radu, misma que había garantizado que los episodios de ataques contra ella se detuviesen. No podía pensar que tenían una relación de madre e hija, pero