Dentro de todo, por lo menos nunca sufrió daño físico, pero lo que había hecho su esposa, era cruel. Y ella pagaría.
Mientras pensaba en todo, Sofia entró en la biblioteca. El autocontrol al que se sometió Jack era mucho, si ella sospechaba su plan se iría al carajo. Verla caminar hacia él luciendo tan arreglada le provocaba asco. Necesitaba acabar con todo aquello. Ella traía en sus manos un sobre, primera parte de su plan.
—Cariño, me sorprendes con este regalo, ¡Un tratamiento en un spa! P