De pronto un inmenso lobo blanco apareció frente a ellos y avanzó hasta situarse junto a Christie. Miraba fijamente a Jenkins mientras le rugía causando que este diera un paso atrás, liberándola del feroz agarre al que estuvo sometida. Y aunque su experiencia con un animal así no había sido buena debido a Salomón, en ese momento no sentía miedo ya que ese lobo era su amigo, —ese que era solo una voz en su cabeza—. Lo tenía claro y no sabía cómo podía manifestarse de esa forma, pero la prueba e