Mundo ficciónIniciar sesiónNo sabía cuánto tiempo había pasado llorando, pero seguramente había sido mucho. Los ojos le ardían y podía sentir como si estuviesen hechos de cemento, pesaban como el infierno y ya no querían estar más tiempo.
Desde la habitación de Alba se podía observar el sol del amanecer, ya que tenía una pequeña ventana alargada que dejaba a los rayos entrar a iluminar parte de la habitación.







