No pude evitar reírme ¿en serio eran tan descarados?
—¿Pedirle disculpas? ¡Sigue soñando, iluso!
Justo en ese momento llegó el taxi que había pedido.
Sin mediar más palabra, cerré la puerta de golpe y me fui, sin mirar atrás.
Los días que pasé en el hotel, sin gente tóxica ni dramas, fueron los más tranquilos que tuve en mucho tiempo.
Hasta que mi madre me mandó un mensaje.
[Eva, hoy es mi cumpleaños, pásate un rato al menos. La verdad es que no quería que vinieras, pero Celia insistió. Cuando l