Killian
Salí del despacho con la cabeza hirviendo. La conversación con Sienna me dejó una sensación de triunfo mezclada con una angustia que no se me quitaba del torso. Había logrado asegurarme su cuerpo y su lealtad exclusiva, pero sabía que su corazón seguía protegido por una coraza de hielo que me iba a costar la vida romper. Sin embargo, tener su promesa de exclusividad me llenaba de un orgullo salvaje. Ningún otro hombre de esta tierra iba a ponerle las manos encima.
Caminé hacia el patio