El eco de la advertencia de Killian seguía vibrando en mis oídos cuando abandoné la biblioteca con el corazón latiéndome en la garganta. Subí las escaleras de la casa principal a toda prisa, sosteniendo el bajo de mi vestido para no tropezar. Me sentía abrumada, confundida y extrañamente vacía luego de haberme quedado tan cerca de sus labios. Necesitaba apartar a Killian de mi mente, necesitaba recordar quién era yo y por qué estaba en este rancho.
Entré en el despacho que había pertenecido a m