El Despertar del Instinto
La luz del amanecer se colaba suavemente entre las cortinas cerradas del dormitorio, dorando la piel y los bordes de las sábanas arrugadas. La habitación olía a ella. A deseo. A calor aún palpitante.
Callum abrió los ojos lentamente, sintiendo primero el peso cálido y suave sobre su pecho… y luego el brazo delgado que se aferraba a su cintura como si hubiese pasado la noche anclada a él.
Aurora.
Desnuda.
Dormida.
Junto a él.
Su cabello estaba desordenado, enredado entr