Por Kelly
Rodolfo se cambiaba en su habitación, la que a partir de esa noche iba a ser la nuestra.
Yo me cambié en la que hasta hoy, fue mi habitación.
Había armado una especie de altar, en donde estaba el sacerdote, Rodolfo me esperaba casi a la entrada del salón en donde nos íbamos a casar y teníamos que recorrer unos 60 metros juntos, para llegar hasta el sacerdote.
Mi vestido de novia era perfecto, bastante llamativo, Carolina me decía que parecía una modelo lista para cerrar un importante