CAPÍTULO 37. DESCANSA JUNTO A MÍ
Toronto, Canadá.
Dos días después.
A las pocas horas en las que le fue suministrado su primer tratamiento a través de un catéter, un fuerte escalofrío comenzó a recorrer a Alexander, temblaba sin poder evitarlo, además que una fina capa de sudor perlaba su frente.
—Tranquilo —Madison susurró cerca de su oído y de inmediato cambió la compresa de su frente.
Alexander abrió sus ojos al escuchar la voz de Madison.
—Lo intento —respondió sintiendo como su barbilla tiritaba.
Momentos después ingres