CAPÍTULO 38. NOTICIAS EN VOZ DE TODOS
Toronto Canadá.
Madison sintió los rayos del sol sobre su rostro, abrió los ojos con pesadez, percibiendo la calidez de su pecho. Con cuidado tomó asiento y colocó sus dedos sobre su frente.
—No tienes fiebre —resopló con alivio.
—Buenos tardes —saludó el doctor William, bajito. — ¿Qué tal ha dormido? —cuestionó.
—Bien, se quejó, pero hasta ahí —expresó mirándolo con ternura.
—Me alegra escucharlo, tuvimos que bajarle la fiebre ingresándolo a una tina con agua helada.
Su mirada se cristalizó.
—