CAPÍTULO 36. ME MATA LA INCERTIDUMBRE
Toronto, Canada.
Alexander ingresó tomado de la mano de Madison al hospital, su corazón palpitaba con fuerza al ser dirigido a una de las habitaciones. Inhaló profundo al sentir un escalofrío recorrelo al saber que estaba por enfrentarse a la última esperanza que la vida le estaba dando.
— ¿En qué piensas? —Madison indagó.
—Nunca he podido con la incertidumbre, me mata —explicó él—, me gustaría tener una bola mágica y averiguar si este nuevo tratamiento podrá funcionar.
—Te comprendo. —Madi