CAPÍTULO 32. NO ESTAREMOS SOLOS
Después de haber descansado un par de horas en la suite presidencial, ambos se ducharon y comenzaron a arreglarse para salir a cenar. Al leer los mensajes que le dejó Hanna en su móvil, se dirigió a la maleta que ella había colocado de manera intencional.
Al abrirla sus ojos se sorprendieron al encontrar un hermoso vestido largo en color rojo,
—Vaya que hiciste tu tarea muy bien. —Sus dedos recorrieron la exquisita tela aquella delicada prenda, observó un neceser dentro y lo tomó sabiendo que