CAPÍTULO 29. SOLO ES UNA FARSA
Después de haber pasado la noche en vela, Madison solicitó a Ralph que fuera a descansar, mientras ella esperaba noticias. Tomó su móvil y le marcó a su cuñada Hanna.
—Buenos días —saludó Madison, intentando escucharse tranquila.
—Hola —Hanna contestó aclarándose la voz.
— ¿Cómo están los niños? —preguntó con preocupación.
—Despertaron en medio de la noche, preguntando por ti —respondió algo adormilada—, en este momento están durmiendo —dio un largo bostezo.
—Lamento que te desvelaran.
—No te