CAPÍTULO 10. INTIMIDADA
Madison se puso de pie y sus ojos se abrieron de par en par al escucharlo.
—¿Quiere que le rente mi vientre, para tener un hijo? —preguntó impresionada.
—Así es —dijo Alexander—. Te ofrezco un millón de dólares, con tal que me ayudes a tener un hijo.
Sus labios se abrieron de par en par al escucharlo.
—¿Por qué conmigo? —cuestionó.
—Todos tus estudios médicos que has reportado a la empresa, han sido normales. Eres una buena candidata. —Se aclaró la garganta.
—Traer un niño a este mundo no es co