Alexis:
Mía.
Toda, completa y absolutamente mía.
Lo era.
Era mi corderita y mi putica , la chica a la que pervertí, la niñata a la que amaestré para complacerme.
Su cuerpo solo lo había tocado yo.
Sus besos solos los había recibido yo.
Su coño y su cul# solo los había disfrutado yo, pero han pasado seis años.
Seis malditos y largos años en los que ella ha tenido sus romances y se ha abierto de piernas para otros hombres.
Lo sé, porque aunque las investigaciones revelaron muy poco de su vida pri