Blanche:
No lo haré.
No lo haré.
No vale la pena ensuciarme de nuevo de toda su mierda.
Faltaban apenas unas horas para que se venciera el plazo que me había dado, y ya me estaba poniendo histérica.
“ Ay, por favor. No engañas a nadie. ¡Te mueres por treparte encima de él y darle un meneo de caderas tan bueno que lo deje babeando!”
Rodé los ojos.
No quiero.
No puedo.
El hombre es un inmundo. Es un marrano.
Lo ha demostrado una y mil veces.
No le importa nada ni nadie, solo si mismo. Y yo tengo