La sala de reuniones del piso 38 tiene demasiada luz para las nueve de la mañana.
Irina lo nota siempre. La ventana orientada al este, el sol entrando sin filtro hasta las once. Hace tres semanas lo habría anotado como deficiencia de diseño. Ahora lo usa: la luz obliga a enfocar. Sin sombras donde esconderse.
Pone el análisis del bloque sur en la pantalla.
Seis personas en la sala. Torres al fondo, con esa postura de quien ocupa espacio por costumbre y no por derecho. Mateo a su derecha, con el