El baño de la obra tiene un espejo de veinte por treinta centímetros atornillado a la pared de block sin enlucir.
La luz entra por una ventana alta, estrecha, orientada al norte. Luz fría. La peor para mirarse. La mejor para ver lo que es.
Irina lo sabe. Por eso no mira mucho.
Esta mañana mira.
Son las seis y dos minutos. El casco cuelga del gancho a su izquierda. Los planos, enrollados, están bajo el brazo derecho. Tiene el overol de obra abierto hasta la cintura porque el calor del casete de